Algunas de nuestras estructuras pueden equiparse, previo pago de un suplemento, con accesorios de acero inoxidable. ¿Se han preguntado alguna vez qué significa esto en la práctica?
Desde el punto de vista comercial, distinguimos dos «niveles» de resistencia a la corrosión. A continuación explicamos cómo interpretarlos (según el portal marmech.eu).
Acero inoxidable: término genérico que designa un grupo de aceros resistentes a la corrosión. Más concretamente, podemos clasificarlos en aceros resistentes a la corrosión y aceros resistentes a los ácidos. La resistencia a la corrosión se consigue añadiendo al aleación básica de hierro los elementos adecuados, normalmente cromo y níquel.
Los tipos de acero inoxidable más comunes son: el 18/10 (18 % de cromo y 10 % de níquel) y el 304, que se utilizan en la industria alimentaria (cubiertos, vajilla), química (instalaciones, tuberías) y médica (instrumentos, implantes), así como los aceros A2 y A4, con los que se fabrican principalmente elementos de fijación.
Los tornillos «inóxidos» se fabrican con dos tipos de acero: A2 y A4; cabe señalar que:
- acero A2 – es un acero con mayor resistencia a la corrosión, pero no resistente a los ácidos concentrados; en la práctica, esto se traduce en el hecho de que un tornillo fabricado con este tipo de acero expuesto a condiciones externas (por ejemplo, lluvia, humedad) no se oxida, pero puede sufrir corrosión química después de ser vertido con ácido (por ejemplo, después de una fuga de electrolito del batería);
- el acero A4 – es un acero resistente a los ácidos que resiste la acción de ácidos concentrados como el sulfúrico, fosfórico, acético, etc. – de ahí su uso generalizado en la industria química.

