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Servicio de mástiles y Torres: ¿qué debo saber?

Los mástiles y las torres de radio son estructuras de alto riesgo. Un posible fallo —la caída de la estructura— puede provocar graves pérdidas materiales o poner en peligro la vida de las personas. Por ello, hay que poner todo el cuidado posible para que el equipo de mástiles se mantenga en las mejores condiciones posibles.

Los mástiles de aluminio son muy resistentes a la corrosión, pero son propensos a las grietas por heladas si entra agua en ellos. Una vez por temporada (cada 12 meses), preferiblemente a principios de primavera, se debe realizar una revisión para detectar posibles grietas en la estructura. Los mástiles AluPro cuentan con un sistema de drenaje especial para protegerlos en este sentido; no obstante, se trata de uno de los elementos que requieren una revisión periódica.

En el caso de las estructuras de acero, hay que tener en cuenta además la cuestión de la protección anticorrosiva. A la hora de sustituir tornillos y abrazaderas, conviene prestar atención al tipo de material utilizado, para que la diferencia de potenciales electroquímicos entre los elementos unidos no acelere la corrosión puntiforme en el punto de contacto.

La segunda cuestión importante son los tirantes. Hace tan solo unos años, en las estructuras más pequeñas lo habitual eran los cables de acero galvanizado de 3 mm de diámetro. Hoy en día, tras varios años de uso, la corrosión puede reducir su resistencia hasta niveles peligrosos; conocemos casos en los que se produjo una rotura como consecuencia de un simple tirón. Recomendamos revisar periódicamente los cables y sustituirlos por otros de un diámetro mínimo de 4 mm, de fabricantes de prestigio, con certificación y un galvanizado correctamente realizado.

La tercera cuestión es la tensión. Con el tiempo, las cuerdas —sometidas a miles de ciclos de tensión provocados por el viento— se alargan. Es necesario ajustar periódicamente su tensión inicial y, de paso, comprobar el estado de los cabrestantes, los tornillos romanos y los anclajes para detectar posibles signos de corrosión o daños en las roscas.

Las torres de aluminio requieren, sin duda, mucho menos trabajo de mantenimiento. La revisión se limita a comprobar si hay posibles grietas por heladas, controlar la tensión de los tornillos de las bridas y sustituirlos en caso de corrosión significativa.