
La elección del método de cimentación es uno de los aspectos clave en la construcción de una torre, importante tanto por razones de coste como de plazos de ejecución. Esta decisión suele recaer en el proyectista; sin embargo, en ocasiones, dependiendo de las condiciones del terreno, es posible elegir entre varias opciones. Por lo tanto, conviene conocer las soluciones básicas.
El método de cimentación depende de:
- Tipo de suelo
- Profundidades del agua subterránea
- El tamaño/peso de la estructura que se construirá sobre los cimientos.
Las principales opciones disponibles son:
La regla general es que los cimientos no deben llegar por debajo del nivel freático. Si el nivel freático es bajo, lo más habitual es utilizar una losa de cimentación lastrada con tierra o elementos prefabricados enterrados a poca profundidad (los denominados «setas» de la serie F, por ejemplo, los fabricados por Elbud Gdańsk).
Las losas moldeadas también se utilizan en zonas montañosas, donde hay rocas justo debajo de la superficie del suelo y el coste de su trituración sería desproporcionado en comparación con el precio de una solución alternativa.
La principal ventaja de los cimientos prefabricados es su precio atractivo en comparación con las losas de hormigón armado, el esfuerzo de montaje relativamente reducido y la considerable aceleración de la ejecución de la obra. Por su parte, el principal inconveniente de los cimientos vertidos es el tiempo necesario para que el hormigón alcance la resistencia requerida, lo que, dependiendo de la temperatura ambiente, supone aproximadamente un mes desde el vertido. Por lo tanto, el equipo debe dividir el trabajo en varias jornadas. En el caso de los prefabricados —si todo se ha preparado adecuadamente—, basta con una sola jornada (aunque a veces pueda durar varios días).
Los suelos arcillosos y maleables siempre requieren una sustitución, independientemente del método de cimentación elegido. Bajo los cimientos prefabricados (de tipo «seta») hay que colocar una solera de hormigón seco, nivelada con precisión mediante un nivel, utilizando una técnica similar a la que se emplea en las soleras interiores.
Los pernos de tierra representan un enfoque moderno en materia de cimentación. Dan buenos resultados en construcciones más pequeñas, especialmente en torres de hasta una docena de metros en suelos compactos. Su uso elimina la necesidad de utilizar una excavadora, lo que supone una ventaja especial en zonas de difícil acceso (por ejemplo, en la montaña). La instalación es rápida —un tornillo de dos metros se instala en unos 30 minutos— y está bien probada, aunque la mayoría de los casos prácticos proceden de fuera de Polonia.

